viernes, noviembre 25, 2011

El metro y la teletón.

Me graduó el próximo viernes. En una semana habré salido del colegio. A la ceremonia asistirán más de treinta personas solamente de mi lado. Me tiene un poco nervioso eso. Suponiendo que en la generación somos ochenta alumnos, y que cada uno invite consigo a treinta, dará un número aproximado de dos mil cuatrocientas personas. ¡Dos mil cuatrocientas! Pero bueno.

Esto de estar grande.

Detesto a la Teletón. No a la fundación en sí, sino que a todo el escándalo mediático que se origina siempre a final de año. Es que Don Francisco no me cae bien. Esa pinta de buen hombre, millonario y solidario no le sale natural para nada. Pierde credibilidad al decir –año tras año- que no llegarán a la meta. ¡Pero milagrosamente llegan! Siempre aparece un millonario, o una multinacional sumamente generosa que salva la situación justo a tiempo.

Y los bancos andan por ahí no más. Año tras año nos llenan la televisión con comerciales patriotas con música esperanzadora de fondo – que debo reconocer, sobre todo del Banco de Chile – que algunas son sumamente buenas pero que aun así no evitan que me frustre. Es como mucho creo yo. Musho.

Y también detesto a esta sociedad de mierda. Gente que escupe que el suelo, pero no solo en la calle. No es raro ir bajando por alguna escalera del metro, mientras te sube esa particular brisa de calor humano, y ver, escalón tras escalón, como los escupos van aumentando. Es como si la gente fuera escupiendo más a medida que se va acabando la escalera, porque es una necesidad escupir en la vía pública. Todo lo anterior es para entrar al metro. Una vez dentro, es irritante ver como tipos de mi edad se sientan, completamente cómodos, y señoras muy viejas, - deprimente - se van paradas. Y nadie hace nada.

La otra vez putié a una tipa de unos quince años, porque aparte de tener a dos señoras de pie, iba escuchando su cumbia a todo volumen. Quizá se me pasó un poco la mano. Pero no importa. Termina la weá po oye, no andai ná sola en la weá de metro. Y lo apagó, menos mal. Es que hay que hablar así para demostrar que tienes un poco de autoridad frente a ellos.

Bueno, y para salir del metro, uno no puede caminar por la escalera mecánica. No, porque la gente se para a lo ancho de ésta. Curioso, porque hay varios letreros que dicen que, si no vas apurado, te pares en la derecha. Pero Chile es un país muy especial, porque si la gente no va apurada usa la escalera mecánica, y es triste ver cómo las personas que sí están apuradas, corren por los escalones – de la escalera que no es mecánica, obviamente -. Supuestamente la escalera mecánica es para ir más rápido y no cansarse.

Ojalá que las luchas por la calidad funcionen, porque así debería aumentar la comprensión lectora.

Quiero irme a España.